De saltar muros, el elefante y la estaca: una reflexión sobre el triunfo de la huelga estudiantil en Puerto Rico

“Venimos arrastrando generaciones y generaciones de conformismo”

por Anayra O Santory Jorge
El movimiento estudiantil en Puerto Rico, aparentemente salido de la nada infecunda de los filósofos, ha triunfado.  Su pliego petitorio, concedido en buena medida.  Aunque vencedores en un conflicto que se extendió por dos meses, con gracia y humildad característicos quieren repartirnos el triunfo como hasta ahora han repartido el pan: entre todos.  Gracias a esta huelga, una de las más largas en la historia moderna del país, los(as) estudiantes de la Universidad de Puerto Rico mantendrán sus becas por méritos, pospusieron una duplicación en el costo de la matrícula y han detenido los castigos sumarios contra sus compañeros(as) de lucha.  Queda en el tintero de los acuerdos el sencillísimo reclamo de toda la comunidad universitaria por mayor transparencia presupuestaria y mecanismos para discutir soluciones a las frágiles finanzas de la universidad.

Sin embargo, el país entero sabe que la conquista de sus objetivos en la mesa de negociación es sólo el más visible de muchos logros intangibles.  Esbozo apenas algunos que las generaciones que les preceden hemos acogido con particular entusiasmo, esperanzadas que nos ayuden a transformar la miasmática cultura política que envuelve al país hace medio siglo. Sigue leyendo

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¿Por qué creo en esta lucha?

Ahora que la huelga universitaria parece llegar a su fin, al menos en cuanto a los objetivos a corto plazo, me gustaría compartir uno de los muchos textos maravillosos que se escribieron durante la intensa jornada. Espero que coincidan con mi criterio.


por Mariana Muñiz Lara

estudiante tercer año de derecho/graduanda

Soy estudiante graduanda de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico (UPR). Me voy a graduar con un excelente promedio y muchos puntos atractivos en mi resumé. Ya pagué los $1,000 del repaso para la reválida, que pienso tomar en septiembre. Tengo una buena oferta para comenzar a trabajar el 1 de octubre. Con este cuadro, a muchas personas –algunas me lo dicen con admiración, otras con incredulidad y otras desilusionadas- les parece ilógico que apoye la huelga estudiantil, que tiene muchos reclamos válidos, y el más importante de éstos es la derogación de la Certificación 98 de la Junta de Síndicos de la UPR, que pretende que estudiantes que reciben ayuda económica (entiéndase, beca federal Pell) no puedan recibir también exenciones por mérito académico o talento ni otros incentivos económicos. Estoy en mi último año en la UPR. Los/as estudiantes graduados/as no recibimos beca Pell (aunque sí hay una ayuda económica de $1,000 llamada beca legislativa que, desde antes de la Certificación 98, se le niega a quienes reciben exención de matrícula por ser ayudantes de cátedra e investigación). Los estudios en Derecho que me podrían interesar realizar luego de obtener mi Juris Doctor no se ofrecen en Puerto Rico. ¿Por qué apoyo la huelga si, después de todo, no me afectarán los recortes propuestos y no me voy a beneficiar directamente de los acuerdos que se logren? Sigue leyendo

La agenda de los encapuchados

por José Rivera Santana
planificador y exdirigente estudiantil

Ya en el año 2008, la Coalición del Sector Privado, compuesta por un sector de los grandes empresarios locales y foráneos, recomendó públicamente “rebajar el subsidio de la Universidad (de Puerto Rico) y aumentar el costo de la matrícula”.

Ya en el año 2008, la Coalición del Sector Privado, compuesta por un sector de los grandes empresarios locales y foráneos, recomendó públicamente “rebajar el subsidio de la Universidad (de Puerto Rico) y aumentar el costo de la matrícula”. La mayoría de los integrantes de esa coalición de privilegiados actúa en el anonimato público. Como los encapuchados, ocultan sus rostros.

Sin embargo, sus propuestas para enmendar la Ley de Cierre, derogar el sistema de permisos, para privatizar agencias, desmerecer el servicio público y reorganizar el Gobierno central han sido complacidas por la Legislatura y el Ejecutivo. De su pliego de reclamos aún faltan dos asuntos importantes por satisfacer: la reforma laboral y la Universidad de Puerto Rico (UPR). Sigue leyendo

LA EDUCACIÓN PÚBLICA Y SU FUTURO

por Marcia Rivera

La esperanza de poder traducir utopías en reformas ha llevado a un renacer del movimiento universitario latinoamericano que se verifica desde finales de la década de los noventa. Además de luchas estudiantiles que siguen activas en diversos lugares, incluyendo a Puerto Rico, los profesores, los investigadores, los rectores, trabajadores universitarios, así como representantes de organizaciones no gubernamentales y funcionarios de los Ministerios de Educación, se han movilizado reiteradamente en defensa de la educación superior pública. En disputa a nivel internacional están dos visiones de la educación superior: una que la define como un bien público social, como un derecho humano fundamental; y otra que la concibe como un servicio sujeto a las leyes del mercado;  por ende, se piensa que debe ser el mercado quien se encargue de ofrecerla y organizarla a través de la Organización Mundial del Comercio.  La primera visión la defienden con ahínco todos los países de América Latina y el Caribe, mientras que en Estados Unidos y en varios países europeos y asiáticos importantes sectores políticos suscriben la visión mercantilista de la educación superior.

Hace menos de un año, se celebró en París la Segunda Conferencia Mundial sobre Educación Superior de la UNESCO.  Allí las delegaciones latinoamericanas abogaron porque ésta fuera considerada un instrumento fundamental para la construcción de un futuro mejor para toda la población del planeta. Insistieron en la necesidad de contar con recursos adecuados para que las universidades públicas puedan atender una creciente demanda, asegurando oportunidades educativas a toda la población. Plantearon, además, su compromiso de convertirse en pivote de un desarrollo económico y social sostenible, ya que es en ellas donde se concentra la mayor capacidad de investigación y de generación de nuevo conocimiento.  América Latina está unida en este empeño y desarrollando numerosos programas bilaterales y regionales dirigidos a fortalecer sus universidades públicas.  Es impensable que un jefe de estado de la región pueda arremeter contra la universidad pública, como se está haciendo en Puerto Rico. Sigue leyendo