Ensayos puntuales de historia del periodismo

Debemos tomar nota de lo que se ha dicho de la “microhistoria” cuando nos enfrentamos a la tarea de escribir un ensayo corto sobre algún tema. La microhistoria concentra su mirada en sujetos e instituciones específicas sin pretender abarcar todo lo que “globalmente” significan esas relaciones sociales.

A continuación, la breve reflexión que hace la biblioteca de Educ.ar en torno a la “microhistoria”.

MICROHISTORIA

Estas nuevas concepciones de la historia plantearon un problema que no era nuevo pero que usualmente había sido poco atendido por los historiadores: la escala de observación para abordar un estudio significativo de los fenómenos sociales. La historia estructural empleaba una escala ampliada, de allí la denominación macrosocial; las objeciones epistemológicas de las que fue objeto mostraron las ventajas derivadas del uso de una escala reducida –micro– a fin de indagar las relaciones sociales concretas.

La microhistoria concibe el mundo social no como una estructura social de escala global, como por ejemplo el capitalismo, sino como un conjunto complejo de relaciones cambiantes dentro de contextos múltiples en permanente readaptación. Sin ignorar la existencia de un sistema capitalista, explora las racionalidades y las estrategias que ponen en marcha las comunidades, las parentelas, las familias, los individuos, dado que estima que la observación microscópica es capaz de revelar dimensiones no perceptibles desde generalizaciones inductivas. Para explicar este principio a través de un ejemplo, los cultores de la microhistoria reconocerían que los habitantes de una comunidad del mediooeste norteamericano y de un arrabal de París forman parte del mundo capitalista. Pero también dirían que ese hecho dice poco sobre ambos casos que son, evidentemente, muy diferentes. Por ello, la única manera de conocer efectivamente ambos casos es la atención particular y específica.

La propuesta microhistórica constituyó un éxito editorial; a partir de 1980 y por espacio de una década comenzó a aparecer en Italia la colección Microhistoria, editada por Einaudi y dirigida por G. Levi y C. Ginzburg; en ella se aplicaba esta perspectiva a la historia económica, social y cultural, lo cual es una muestra de la heterogeneidad de la producción y de las direcciones diversas en que se aplicó esta práctica historiográfica.

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A la hora de entregar un reportaje al editor(a)

Todos los semestres se me presenta la misma situación. Veo estudiantes que vacilan, flaquean, dudan, a la hora de entregar un texto a su profesor de Redacción. A esa hora, casi toda la suerte está echada. Las posibilidades de un buen texto periodístico por lo general se encuentran entre el tema y lo que llamaré aquí las premisas estratégicas:

Tengo un buen tema, lo enfoco bien? Falta algo? Sobra algo?

Luego, he prestado atención a las sugerencias que se me han hecho en la revisión?

Entre estas dos etapas de un texto se define, digamos, el 80 por ciento de sus posibilidades de éxito (prometo otra palabra en una futura ocasión; el “éxito” es de esas palabras prostituidas por las imposturas tan frecuentes que vemos en la prensa y la vida pública).

Con el 80% obtenemos una B bajita. Qué hacer para ir más lejos?

Esto es lo que le dije a una estudiante. Era su primer trabajo de periodismo profesional y pasada ya una revisión de su texto, me pidió más tiempo.

trabájalo hasta que te sientas satisfecha, presta oído a las sugerencias; recuerda, ser flexible es una virtud; ten el coraje de sostener tus criterios sin abandonar el buen juicio; olfatea el texto, porque no se trata sólo de leer, también hay que oírlo y sentirlo.

Muy pronto inauguramos una nueva revista en la que los estudiantes de periodismo de la UPR tendrán un papel muy importante. 80grados.net… Veamos si sale “bien” la joven estudiante o si en cambio alcanza un grado mayor de perfección dado el coraje, la honestidad y el trabajo extra que es necesario desplegar si de veras se aspira a la excelencia (ven, hay sustitutos al éxito!!!!).

En la era digital…

Este semestre estaremos publicando comentarios y recomendaciones en torno al periodismo digital. En nuestra búsqueda de materiales pertinentes para esta agenda nos encontramos con dos valiosos recursos:

1) FOTOGRAFÍA:  una introducción a los valores y al vocabulario propio del fotoperiodismo, combinación de criterios artísticos y periodísticos. Ver, por favor, la presentación del Dr. Carlos Abreu titulada RECURSOS CONNOTATIVOS DE LA FOTOGRAFÍA.

2) LECCIONES PARA EL PERIODISTA DIGITAL: Dan Gillmor ofrece en una brevísima columna unas 22 recomendaciones que deben seguir aquellos periodistas que quieran aprovechar los recursos de la web y la era digital. Ver “The New Rules of News“.

El Diccionario de Americanismos: una obra sin precedentes

Entrevista al secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española

Una multitienda atendida por mexicanos en Estados Unidos, un barman traductor en Guatemala, un chofer chapurreando inglés a bordo de un taxi en Bangkok: todas escenas que constituyen la previa de una publicación histórica. El secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española, de visita en Chile, comenta las rutas de un idioma cervantino y poblacional. Sigue leyendo

De saltar muros, el elefante y la estaca: una reflexión sobre el triunfo de la huelga estudiantil en Puerto Rico

“Venimos arrastrando generaciones y generaciones de conformismo”

por Anayra O Santory Jorge
El movimiento estudiantil en Puerto Rico, aparentemente salido de la nada infecunda de los filósofos, ha triunfado.  Su pliego petitorio, concedido en buena medida.  Aunque vencedores en un conflicto que se extendió por dos meses, con gracia y humildad característicos quieren repartirnos el triunfo como hasta ahora han repartido el pan: entre todos.  Gracias a esta huelga, una de las más largas en la historia moderna del país, los(as) estudiantes de la Universidad de Puerto Rico mantendrán sus becas por méritos, pospusieron una duplicación en el costo de la matrícula y han detenido los castigos sumarios contra sus compañeros(as) de lucha.  Queda en el tintero de los acuerdos el sencillísimo reclamo de toda la comunidad universitaria por mayor transparencia presupuestaria y mecanismos para discutir soluciones a las frágiles finanzas de la universidad.

Sin embargo, el país entero sabe que la conquista de sus objetivos en la mesa de negociación es sólo el más visible de muchos logros intangibles.  Esbozo apenas algunos que las generaciones que les preceden hemos acogido con particular entusiasmo, esperanzadas que nos ayuden a transformar la miasmática cultura política que envuelve al país hace medio siglo. Sigue leyendo

Que renuncien los líderes de la UPR

EDITORIAL DE EL NUEVO DÍA, 22 de junio de 2010

Los retos de altura que enfrenta la Universidad de Puerto Rico en el campo académico, en el ámbito administrativo y como tal en la protección de su futuro, requieren de la renuncia inmediata de su presidente y de la presidenta de su Junta de Síndicos, una salida que sería para la UPR una defensa preventiva de su integridad. La huelga que mantuvo cerrada la UPR por 60 días ha llegado oficialmente a su fin por decisión del estudiantado reunido ayer en Ponce bajo la dirección del Comité Estudiantil Nacional. Los estudiantes han evaluado el proceso y ratificado los acuerdos para dejar atrás una huelga histórica. La limpieza general iniciada por ellos era ya una metáfora de un tiempo nuevo que comenzaba a asomarse y que debe aflorar del todo.

Los estudiantes han hecho su parte con honor y rigor; toca ahora a la Administración asumir la suya, como primer paso, con la renuncia de sus principales directivos, José Ramón de la Torre e Ygrí Rivera, por el bien de la Universidad.

Como política editorial, durante el proceso huelgario nos mantuvimos siempre escuchando a las partes, brindando alternativas de consenso, de mediación, de diálogo, es decir, de protección de la Universidad más allá de toda otra consideración. Nos negamos a posiciones maniqueas de buenos y malos, que suelen ensombrecer más que aclarar los caminos. Tampoco quisimos caer en la rápida y superficial personalización de los conflictos.

Pero acabada la huelga, planteamos nuestra convicción de que el proceder del presidente de la Universidad y de la presidenta de la Junta de Síndicos, tanto en el interior de las negociaciones como en el ámbito de exposición publica, estuvieron dramáticamente distantes de lo que se espera de figuras en puestos de tan alta responsabilidad.

Si de algo dieron cátedra, en forma clara, antes de estallar y durante toda la huelga, fue de incompetencia.

Faltó algo tan básico como el ejercicio de la autoridad sin arrogancia, que sabe reconocer y tratar al otro como a un auténtico interlocutor; faltó visión para crear mecanismos garantizadores de mayor inclusión en el proceso de discusión; faltó el convencimiento básico de la autonomía universitaria frente a los tentáculos partidistas de todo tipo; faltó un talante natural para el diálogo que está basado en un apego innegociable a la verdad por encima de todo; faltó real aspiración al consenso, que implica la capacidad de ceder en lo secundario para asegurar lo fundamental; faltó un acatamiento elegante de los acuerdos finales como zapata necesaria para garantizar etapas y avances posteriores.

Faltó demasiado.

Sin duda alguna, tenemos que repartir responsabilidades dentro de este amplio reglón de ausencias, pero no es un secreto que el mayor peso recae sobre quienes presiden la Universidad y la Junta de Síndicos.

Es hora, igualmente, de que el gobernador Luis Fortuño aprenda la lección: el mejor servicio que puede dar un gobernante a esta magna institución, es garantizar creativamente los fondos para que crezca y madure en el tiempo; y mantener escrupulosamente, él y todo el Gobierno, una distancia consciente del acontecer cotidiano de la Universidad.

Es un imperativo que José Ramón de la Torre e Ygrí Rivera renuncien cuanto antes a sus puestos. El Gobernador debe, por su parte, devolverle la UPR a los universitarios para que tracen un nuevo rumbo desde sus propias fuerzas.

Sólo así la ratificación de los acuerdos y el fin de la huelga se convertirán realmente en el comienzo de un nuevo tiempo para la Universidad y en herramientas para evitar en el futuro nuevos conflictos.

La oportunidad está servida.

¿Por qué creo en esta lucha?

Ahora que la huelga universitaria parece llegar a su fin, al menos en cuanto a los objetivos a corto plazo, me gustaría compartir uno de los muchos textos maravillosos que se escribieron durante la intensa jornada. Espero que coincidan con mi criterio.


por Mariana Muñiz Lara

estudiante tercer año de derecho/graduanda

Soy estudiante graduanda de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico (UPR). Me voy a graduar con un excelente promedio y muchos puntos atractivos en mi resumé. Ya pagué los $1,000 del repaso para la reválida, que pienso tomar en septiembre. Tengo una buena oferta para comenzar a trabajar el 1 de octubre. Con este cuadro, a muchas personas –algunas me lo dicen con admiración, otras con incredulidad y otras desilusionadas- les parece ilógico que apoye la huelga estudiantil, que tiene muchos reclamos válidos, y el más importante de éstos es la derogación de la Certificación 98 de la Junta de Síndicos de la UPR, que pretende que estudiantes que reciben ayuda económica (entiéndase, beca federal Pell) no puedan recibir también exenciones por mérito académico o talento ni otros incentivos económicos. Estoy en mi último año en la UPR. Los/as estudiantes graduados/as no recibimos beca Pell (aunque sí hay una ayuda económica de $1,000 llamada beca legislativa que, desde antes de la Certificación 98, se le niega a quienes reciben exención de matrícula por ser ayudantes de cátedra e investigación). Los estudios en Derecho que me podrían interesar realizar luego de obtener mi Juris Doctor no se ofrecen en Puerto Rico. ¿Por qué apoyo la huelga si, después de todo, no me afectarán los recortes propuestos y no me voy a beneficiar directamente de los acuerdos que se logren? Sigue leyendo

La agenda de los encapuchados

por José Rivera Santana
planificador y exdirigente estudiantil

Ya en el año 2008, la Coalición del Sector Privado, compuesta por un sector de los grandes empresarios locales y foráneos, recomendó públicamente “rebajar el subsidio de la Universidad (de Puerto Rico) y aumentar el costo de la matrícula”.

Ya en el año 2008, la Coalición del Sector Privado, compuesta por un sector de los grandes empresarios locales y foráneos, recomendó públicamente “rebajar el subsidio de la Universidad (de Puerto Rico) y aumentar el costo de la matrícula”. La mayoría de los integrantes de esa coalición de privilegiados actúa en el anonimato público. Como los encapuchados, ocultan sus rostros.

Sin embargo, sus propuestas para enmendar la Ley de Cierre, derogar el sistema de permisos, para privatizar agencias, desmerecer el servicio público y reorganizar el Gobierno central han sido complacidas por la Legislatura y el Ejecutivo. De su pliego de reclamos aún faltan dos asuntos importantes por satisfacer: la reforma laboral y la Universidad de Puerto Rico (UPR). Sigue leyendo

SOBRE LA UNIVERSIDAD Y LOS POLÍTICOS: RESPUESTA A YGRÍ RIVERA

por Zoraida Santiago Buitrago

Que no se llame nadie a engaño: los políticos nunca respetarán la autonomía universitaria, mientras la Universidad y el país se lo permitan. Para comprender las formas mediante las cuales los partidos políticos, a través de las estructuras del estado que controlan, ejercen efectivamente su poder sobre la Universidad, debemos identificar los lugares a través de los cuales se realiza ese ejercicio. Uno de ellos es el presupuesto. Es por esa razón que se determinó hace años que el presupuesto universitario se regiría por una fórmula invariable que evitaría que la institución fuera víctima de los deseos de los políticos. Pero nadie imaginó que algunos maquiavelos modernos inventarían el truco que daría al traste con la fórmula. Sigue leyendo

Los profesores en la mirada

por Rubén Ríos

El País ha amanecido hoy con una noticia alarmante para el futuro de la educación universitaria y, más aún, para el futuro de nuestras instituciones democráticas. El día en que se suponía que la alta administración del sistema universitario público sostendría una reunión para reanudar las negociaciones con el Comité Negociador Nacional, nos enteramos que la Universidad (léase la Administración) ha incoado una demanda por daños y perjuicio contra los principales estudiantes organizadores de la huelga que está a punto de cumplir un mes. Esta represalia violenta y desafiante no hace sino corroborar, para desgracia de todos, que las altas autoridades universitarias conspiran, en común acuerdo con la administración política de turno, para desmantelar la Universidad según la hemos conocido hasta la fecha. Ya no se trata meramente de lograr el fin de huelga para que abra la Universidad. Se trata de que la Universidad a la que entraremos cuando termine la huelga será, y de muchos modos ya es, otra.

Las señales de este proceso han estado viéndose desde hace tiempo. La contracción económica, que afecta a la comunidad global, se ha convertido para nosotros en un dispositivo para ejecutar un estado de excepción que le provee al estado el poder y la libertad de movimiento para realizar despidos masivos, imponer contribuciones onerosas, autorizar privatizaciones de edificios, servicios e instituciones y ejercer un control inédito hasta ahora a nombre de la supuesta frugalidad fiscal y al amparo del estado de emergencia.

La Universidad se ha convertido en la piedra de toque de esta táctica neo-fascista. El proceso lo ha hecho mucho más fácil una estructura directiva de decanos, directores y rectores que, funcionando como un cuerpo gerencial, ha ido desvinculándose progresivamente de su deuda primaria con los pares, olvidando que un lider académico no es sino un primus inter pares, un primero entre pares, distinto de ellos por razón de una diferencia de grado, no de clase. Con el aval de esta estructura gerencial, la pirámide decisional convierte al claustral en el receptor pasivo de una cultura académica degradada. La erosión sistemática de todas aquellas instancias que nutren y enriquecen la vida universitaria creativa: los libros, los viajes de investigación, las sabáticas, los ascensos en rango, el cupo de las clases, los descargues de tarea docente para realizar proyectos, todo se ha ido eliminando de un zarpazo en nombre de la contracción económica. Lo que queda de este desmantelamiento sistemático es un escenario idéntico a lo que el filósofo eslovenio Slavoj Zizek ha llamado el desierto de lo Real: el hoyo negro con que la lógica siniestra del goce del capitalismo salvaje engulle y aniquila la potencia del porvenir. Y la Universidad, para el mundo, y de un modo tan urgente, para Puerto Rico, ha sido nuestra brújula del porvenir. Es a través de ella que este País ha concebido todo su proyecto de modernización, y ha sido en su seno que se han lidiado sus polémicas más productivas, sus conflictividades más creadoras, sus antagonismos más radicales. Porque una Universidad le permite a un País convertir sus rencillas viciosas en antagonismos profundos por medio de la lógica civilizadora del diálogo.

En estos momentos aciagos, esa lógica dialógica ha provenido, con gallardía y arrojo, del movimiento estudiantil, que durante casi ya un mes ha desplegado, ante la mirada conmovida de tantos de nosotros, un experimento inédito de la imaginación al poder, una apuesta por el ejercicio de la creatividad como instrumento de seducción. La grandeza de este movimiento huelgario ( y no todas las huelgas son grandiosas; algunas pueden ser vulgares y mezquinas) no tiene tanto que ver con la sustancia de sus reclamos. Bien mirada, la derogación de la Certificación 98 es un reclamo modesto, que no debió de haberle tomado a la administración más de 48 horas en zanjar. Es una Certificación mal pensada, o maliciosamente pensada, altamente cuestionable, hasta para el más insípido espíritu conservador. La grandeza de esta huelga no radica en sus contenidos (que defiendo completamente) sino en su Forma. Este ha sido el primer acto de resistencia política decididamente per-forma-tivo en la historia de la resistencia del País. Y no se trata sólamente de los abundantes hechos de arte que han constituido la cotidianidad de la toma del Recinto: lecturas de poesía de poetas altamente reconocidos junto a jóvenes poetas estudiantiles, obras teatrales, murales, pantomimas, eventos musicales. Hace ya varias semanas que el Recinto se ha convertido en la más inmensa plataforma de espectáculo que hayamos tenido. Cuando digo performático me refiero también, y sobre todo, a lo político como acción de arte, a esa política que es más acto que pronunciamiento, más circunstancia que resolución, esa política más abocada al abrazo del evento que al pronunciamiento totalitario. Es esa apertura performativa del evento la que ha hecho posible que en el interior y alrededor de los portones del Recinto tomado se hayan dado cita, frente a la mirada entre desafiante y seducida del aparato represivo militar, la más diversa fauna estudiantil: los ecologistas sembraron su huerto, la comunidad LGBTT ondea su bandera multicolor, los periodistas atienden con celo su flamante estación de radio, y otros tantos construyen barreras más simbólicas que literales frente a los portones, barreras que parecen más bien instalaciones de arte, objetos enrarecidos para la mirada, fruto del deseo de protegerse de la violencia represiva, sí, pero también del deseo de expresar las formas inapresables de esta nueva Forma.

El Claustro hace mal si insiste en desatender las peculiaridades de este evento. Hace mal si piensa que sus problemas obligan a una introspección paralela, que nos dirija a nuestras singularidades, evitando perder demasiado tiempo en lo que, a fin de cuentas, a la larga, se convertirá en una distracción pasajera. Esos estudiantes no son, no han sido otra cosa, a lo largo de estos días, que aquello que oyeron en muchas de nuestras lecciones. Ellos son lo que nosotros decimos. En medio del paisaje complejo que conforma el escenario del Recinto tomado, en un campamento de profesores, no se me hace tan difícil imaginarme a un Michel Foucault, a un Gilles Deleuze, a un Jean Paul Sartre, a una Simone de Beauvoir mirándonos entre ellos, emplazando, desde sus trincheras, nuestra ética del pensar.

La coyuntura de esta huelga ha producido, por fin, después de casi un mes, una auto-convocatoria del Claustro que pudiese ser tan importante como la última asamblea de los estudiantes. La idea de una clase profesorial constituida como un cuerpo en respuesta a un asalto tan descomunal como éste no solo puede, sino que tiene que estar a a altura de los acontecimientos. Este viernes en la mañana la mirada del país, y de un modo mucho más entrañable y trascendental, la mirada de nuestros estudiantes, estará puesta sobre nosotros. Ojalá y que nos comportemos a la altura de esa mirada.

La Universidad y su futuro

Por fin el país pasa por una seria confrontación con sus realidades profundas. Acostumbrados a la rutina de la impunidad del poder, muchos puertorriqueños sentían que ya nada se puede hacer para salir de las crisis, de la desigualdad y de la mediocridad de nuestros procesos políticos. Los estudiantes universitarios han venido a despertarnos y a demostrar que la revolución del futuro pasa por la conquista, no necesariamente de la Fortaleza, sino de los valores más preciados de la humanidad: libertad, solidaridad, compasión, justicia.

Para afinar la perspectiva de esta coyuntura se abren nuevos espacios de información. Además de los ya conocidos: DESDE ADENTRO, RADIO HUELGA, DIÁLOGO DIGITAL, se suman ahora CATEDRA EN ACCIÓN, blog de la APPU, y UPR ES UN PAIS, que sirve como puente de comunicación entre todos los recintos universitarios.

En las pestañas de este blog he abierto una página (UPR) para ir incorporando los textos de reflexión más importantes de este proceso. Entre ellos, recién incorporo el llamado que hizo Eduardo Galeano a las autoridades gubernamentales de Puerto Rico. Además, la profesora Aurora Lauzardo rompe el mito de la “irrelevancia” de la UPR. El profesor Rody Popelnik hace énfasis en lo inmediato.  Y el ya publicado aquí mismo de Marcia Rivera que nos permite una perspectiva internacional.

LA EDUCACIÓN PÚBLICA Y SU FUTURO

por Marcia Rivera

La esperanza de poder traducir utopías en reformas ha llevado a un renacer del movimiento universitario latinoamericano que se verifica desde finales de la década de los noventa. Además de luchas estudiantiles que siguen activas en diversos lugares, incluyendo a Puerto Rico, los profesores, los investigadores, los rectores, trabajadores universitarios, así como representantes de organizaciones no gubernamentales y funcionarios de los Ministerios de Educación, se han movilizado reiteradamente en defensa de la educación superior pública. En disputa a nivel internacional están dos visiones de la educación superior: una que la define como un bien público social, como un derecho humano fundamental; y otra que la concibe como un servicio sujeto a las leyes del mercado;  por ende, se piensa que debe ser el mercado quien se encargue de ofrecerla y organizarla a través de la Organización Mundial del Comercio.  La primera visión la defienden con ahínco todos los países de América Latina y el Caribe, mientras que en Estados Unidos y en varios países europeos y asiáticos importantes sectores políticos suscriben la visión mercantilista de la educación superior.

Hace menos de un año, se celebró en París la Segunda Conferencia Mundial sobre Educación Superior de la UNESCO.  Allí las delegaciones latinoamericanas abogaron porque ésta fuera considerada un instrumento fundamental para la construcción de un futuro mejor para toda la población del planeta. Insistieron en la necesidad de contar con recursos adecuados para que las universidades públicas puedan atender una creciente demanda, asegurando oportunidades educativas a toda la población. Plantearon, además, su compromiso de convertirse en pivote de un desarrollo económico y social sostenible, ya que es en ellas donde se concentra la mayor capacidad de investigación y de generación de nuevo conocimiento.  América Latina está unida en este empeño y desarrollando numerosos programas bilaterales y regionales dirigidos a fortalecer sus universidades públicas.  Es impensable que un jefe de estado de la región pueda arremeter contra la universidad pública, como se está haciendo en Puerto Rico. Sigue leyendo