My Lai, ¿cuántos maylai se han quedado fuera?

A partir de hoy se verá en la televisión de Estados Unidos, vía la red de estaciones del Public Broadcasting System, My Lai, un  documental que reabre la herida para reencontrarse con las verdades profundas de este episodio ocurrido en la provincia de Quang Ngai en marzo de 1968.

My Lai toca a las puertas de los protagonistas de estos hechos de horror que arrasaron con una comunidad entera. Discute su secuela  de encubrimientos,  mentiras, y algo más sobre la manipulación de la prensa.

!Bravo por el productor!, que ha sabido llevar un proyecto complejo de investigación a feliz término, en 90 minutos, y que  el NYTimes describe como realizada con “excelencia”.  Debe recordarse que este trabajo se adelanta a un proyecto parecido de Oliver Stone.

My Lai es un trabajo periodístico que no hubiera encontrado un lugar de exposición en la era de Bush. Eso ha cambiado en Estados Unidos.

Uno tiene que pensar también en cuántos my lai no han tenido su día en la pantalla ante grandes públicos. Cuántos my lai en Afganistán, en Irak. Y pensar en Puerto Rico, donde la televisión pública se ha convertido en una rama más del ambiente mediático comercial, con sus pobres estándares de calidad y cultura.

Pasen revista de la nueva programación de las estaciones públicas y verán que no existe ahora ni un sólo programa de periodismo independiente. Se quedaron fuera “Geoambiente”, “Cultura Viva”, “Frente al pueblo” y  “Zona Franca”. La programación para la niñez y la tercera edad también se ha visto reducida. Poco o nada de interés nos llega de Estados Unidos y otras partes del mundo. Esto es un tema aparte, claro está,  pero es hora de discutirlo y de movilizar la opinión pública para salvar una plataforma cultural ideada para una sociedad democrática, no para muchedumbres de bobos y bobas.

Ninguno de los dos canales públicos de Puerto Rico transmitirá el documental.

Hay que hacerse oír, mi gente, aunque sea en PBS, protestando por esta nueva ausencia, por esta nueva mutilación a las posibilidades de otro diálogo cultural que no esté mediado por el interés comercial.

Aunque esta es una foto que se asocia a la tragedia de My Lai, en realidad se trata de otro episodio ocurrido no en 1968 sino en 1972. Hoy la niña que corre despavorida es una embajadora de la UNESCO para la Paz.

Los Pulitzer premian a una agencia de noticias sin ánimo de lucro

Así lee el titular de El País para dar cuenta de un hecho casi sin precedentes en la historia de estos premios.

Pro Publica, la entidad receptora del premio, hizo un reportaje investigativo sobre un número de muertes sospechosas tras el huracán Katrina, en New Orleans. Considerada su calidad y profundidad, se trata de un premio muy merecido.

La noticia es buenísima para todos aquellos enfrascados en el desafío de buscar opciones frente a la decadencia del periodismo comercial.

Ver El País

Una modalidad conocida como “crowdfunding”

La revista Adbusters acaba de hacer un llamado a pensar en las posibilidades de un periodismo conocido como ‘crowdfunding’. Los editores mismos se ponen en alerta ante el hecho de que, en última instancia, depende de temas a “subastarse” y no necesariamente de criterios periodísticos.

Veamos la nota de Adbusters:

Based on the concept of ‘crowdfunding’, spot.us is an experiment in citizen-funded community journalism.

Here’s how it works: Anyone can propose a story idea. The ideas are posted online and citizens can then pledge contributions to the stories they want to see reported. If enough people chip in, the idea is investigated and the story gets published.

In one case, journalist Lindsay Hoshaw pitched a story to the New York Times about the Great Pacific Garbage Patch. The newspaper accepted her pitch, but Hoshaw would have to pay her own reporting costs. Hoshaw posted her story to spot.us and raised over $6000 from 116 people. Donations ranged from $10 to $700, and the story made it to the New York Times.

Crowdfunded journalism is an interesting concept, but will it work? Is this democratic media or news sold to the highest bidder? Check out the site and tell us what you think.

Frank Rich hace un retrato de la cultura de la “excusa”

El concocido columnista del NYTimes nos ofrece este domingo una brillante reflexión de una ola cultural que se agazapa en el mundo contemporáneo tras toda clase de artilugios. Se trata de pedir excusas y evadir la responsabilidad. Por ese montaje pasan lo mismo golfistas y políticos, famosos y curas, banqueros y hasta expertos en finanzas encumbrados en el cielo, como Alan Greenspan.

Esto tiene que ver mucho con la dinámica actual entre medios de comunicación y sistema político. Les recomiendo su lectura y estudio.

Ver No One Is to Blame for Anything.

Un periodismo humano le da la vuelta al mundo

No bien Maruja Torres publicó su breve columna titulada “Periodismo humano” el pasado domingo, en El País,  el texto hizo de inmediato un espectacular recorrido por internet. A mi dirección electrónica llegó la columna por cuatro vías distintas en unos cuantos minutos.

Deberíamos preguntarnos a qué se debe una recepción tan cálida. La Maruja es conocida como buena escritora, pero cualquiera que la haya leído sabe que tiene columnas superiores. El tema no es original. Tampoco lo es la metáfora del “kiosko”. ¿Qué tiene esta columna que la hace tan especial?

Pienso que es su sencillez. Su sencillez nos rebota en la cara como una bofetada.

¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI, pasados 300 años de periodismo, más de 150 años bajo el dominio del modelo comercial, que una frase como “periodismo humano” suscite, invariable, regocijo y reflexión?

Uno de mis correos sugería que examináramos en la Escuela de Comunicación algo similar a lo que propone el nuevo periódico en línea PERIODISMO HUMANO, un proyecto nuevo, sin fines de lucro, animado por periodistas profesionales en alianza con varias instituciones. Son cuatro las universidades, se nos recuerda, que apoyan ese interesante y prometedor proyecto que encabeza Javier Bauluz, el destacado fotógrafo español.

Pienso que una frase de Maruja Torres da en el clavo de muchas reflexiones, y que por su sencillez, nos emociona:

Siempre ha habido intentos de realizar un periodismo sin ánimo de lucro, pero incluso éste necesita mínimas aportaciones y, créanme, un periódico es mejor cuando gana más dinero, del mismo modo que se vuelve infinitamente peor cuando gana demasiado y pierde el horizonte de los primeros tiempos.

Un domingo 4 de abril se nos ha recordado el sentido profundo del periodismo, y ese mismo día conocemos un periódico nuevo. PERIODISMO HUMANO.

Hay futuro.

(Ver texto de Maruja Torres)